Ontinyent, caminos por recorrer

QUÉ VISITAR

Lugares de interés

LOS MONUMENTOS DE LA CIUDAD

     El núcleo urbano de la ciudad de Ontinyent es la parte más oculta y más seductora, cargada de historia. No es cosa fácil descubrirla, pero el misterio que la envuelve es un excelente aliciente para desvelar sus secretos.
     El núcleo histórico de la ciudad es una sucesión de casas apiñadas en calles sobre grandes desniveles y, por eso empinados, coronada por el núcleo amurallado, el barrio medieval de La Vila. Esta disposición contrasta con las nuevas áreas de expansión urbana en los planes, barrios como el de Sant Josep y de Sant Rafel concentran el mayor número de la población. Los polígonos industriales y los nuevos barrios, que han hecho incrementar la altura de los edificios, ocultan, quitando de la parte de poniente, el majestuoso y esbelto campanario de la Vila, que nos servirá como referente para situar el núcleo histórico.
     "La presencia de la industria textil por todos los sitios marca la fisionomía y dota de personalidad a la capital de la comarca de la Vall d’Albaida, sobre todo ahora que ejerce la capitalidad de la mancha de aceite textil valenciana. Pero la metamorfosis de una sociedad de base agraria con presencia de actividades industriales en una sociedad plenamente industrial tiene lugar en la década de los cincuenta. Así muchos conjuntos urbanos y algunos barrios aún guardan el encanto y los indicios: cajitas de fruta y hortalizas a las puertas de las casas como improvisado mostrador, de la impronta labradora. Se constata en el Poble Nou y en la calle de Sant Antoni, construidos en los siglos XVIII y XIX.

     El aliento de vida de la ciudad ha sido el agua. La abundancia de las fuentes se ha invocado, erróneamente, para explicar el topónimo. La entidad demográfica de Ontinyent se explica, sobre todo, por la existencia de una huerta muy extensa, una de las diez huertas valencianas más importantes. La abundancia de agua y el aprovechamiento de las posibilidades topográficas de los saltos de agua como fuente de energía explican la formidable concentración de molinos y batanes o ingenios manufactureros de la lana, primero, y también del papel, ya en el siglo XVIII. Tenemos que sumarle la presencia de una numerosa cabaña ganadera de ovicápridos, que explica la pujanza manufacturera de Ontinyent en época medieval y moderna. Ontinyent era en estos momentos una de las diez poblaciones más importantes del país. Sus monumentos sirven de testimonio del antiguo esplendor que vivió el centro urbano de la ciudad."