Ontinyent, caminos por recorrer

Fiestas

Moros y Cristianos

AMBAIXADA_MORA_LUIS_BOTELLA    Las fiestas de los Moros y Cristianos son las más tradicionales y simbólicas de la ciudad, y se realiza en honor al Santísimo Cristo de la Agonía. Están consideradas como Interés Turístico Nacional, y a pesar de no tener la consideración de Fiesta Mayor, sí que se trata, sin lugar a dudas, de la fiesta más multitudinaria.

    Los Moros y Cristianos en Ontinyent tuvieron una representación propia en la época barroca, ligada a la disparada y el nombramiento de capitanes para la fiesta de la Purísima. Esta celebración de soldadesca desapareció pronto, y fue en 1860 cuando los miembros del Casino Liberal, con la colaboración del Ayuntamiento, comenzaron las fiestas importando los vecinos modelos mariolencos para generar una fiesta estival, a celebrar entre la siega y la vendimia al campo, y de carácter popular.

    La estructura festiva se organiza de tal manera que las primeras comparsas ostentan la Capitanía anual de todo el respectivo bando, y las que hacen siete nombran a los Embajadores y Bandereros. Los cargos son renovados cada año. La comparsa primera pasa a ser la última al año siguiente.

    Las fiestas se celebran el fin de semana correspondiente al cuarto domingo de agosto. Empiezan el domingo anterior con el desayuno de la Lágrima y el Pregón de Fiestas-Presentación de Cargos. En los días que siguen, la Semana Grande, se organizan distintas actividades lúdicas. El jueves tendrá lugar la entrada de Bandas de Música, que concluye con la interpretación conjunta del himno oficioso de fiestas y de la ciudad, la marcha mora "Chimo" del Maestro José María Ferrero. Por la noche tienen lugar los Alardos, un concurrido desfile de disfraces. El viernes por la mañana está la Entrada Infantil, y por la tarde la Entrada Cristiana y la Entrada Mora. El sábado empieza con la primera diana y sigue con el acto del Contrabando protagonizado por las comparsas Marineros y Contrabandistas.

    Por la tarde se hace la Bajada del Cristo, el acto más emotivo para los festeros. Por la noche, se dispara un castillo de fuegos artificiales y hay una actuación musical. El domingo está la diana de gala, la misa mayor, el homenaje a los ancianos del Hospital de Beneficencia y la procesión. El lunes es el turno de los disparos de arcabuces y las embajadas. Los embajadores de ambos lados escenifican un duelo por el poder de la villa interpretando los versos de Joaquín José Cervino, escritos exclusivamente para Ontinyent en 1860.