Ontinyent, caminos por recorrer

RUTAS

Ruta de los Refugios Antiaéreos

RUTA DE LOS REFUGIOS ANTIAÉREOS

     El contexto de la Guerra Civil se desarrolla en nuestro país entre los años 1936 y 1939, durante estos años nos han dejado muchos testimonios, como es el caso de los refugios antiaéreos.entrada TiD

    Al estallido de la guerra, la aviación italiana, aliada de Franco, instaló la base de operaciones en Mallorca. Desde la isla atacó durante todo el conflicto los principales puertos y ciudades de la franja mediterránea. Puertos y ciudades como Vinarós, Castellón, Villarreal, Sagunto, Valencia, Gandia, Alicante o Torrevieja recibieron ataques de los modernos bombardeos Savoya y los enclaves importantes de interior también sufrieron el efecto de las bombas, como fue en Alcoi en diversas ocasiones o Xàtiva en el ataque a la estación de 12 de febrero de 1939.

    En Ontinyent, capital de la Vall d’Albaida, con una población en época de guerra de 12.407 habitantes, se construyeron una docena de refugios en la ciudad ya que la amenaza de ataque aéreo aumentó progresivamente a medida que avanzaba la guerra.  En esta época, la industria ontinyentina destacaba por el aumento de la demanda a raíz de la coyuntura bélica.

    Las actividades industriales eran amplias: desde el sector dedicado al textil (la más importante, la fábrica de Paduana) hasta la industria de armamento como fue la fábrica de J. Torró, que se dedicaba al almacenaje de material armamentístico.

    Desde el punto de vista ideológico, Ontinyent era un núcleo destacado de conocimientos de izquierdas con amplios organismos: la UGT, la CNT, el Socorro Rojo y el PC.

    Gran parte de la industria local se ponía al servicio del ejército republicano para el abastecimiento de mantas, indumentaria militar, carrocerías y otros productos.

    La ciudad no cesó de recibir refugiados y los acogían desde comienzos del año 1937 en el Hospital Militar Internacional. Fuerzas militares y otros organismos como el Colegio Nacional de Ciegos también se instalaron en la localidad.

    En la primavera y verano de 1938 se ubicaron en Ontinyent tres industrias metalúrgicas provenientes de Castellón que fabricaban explosivos y proyectiles, también se construyeron dos aeródromos militares en la Pobla del Duc y en Fontanars dels Alforins. Pese a todo esto, la ciudad nunca fue bombardeada. entrada regall

    La Defensa Especial Contra Aeronaves del ejército republicano creó una red con distintos puntos de vigilancia conectados telefónicamente para detectar incursiones aéreas.

    En el año 1937, comenzó a funcionar la Junta Local de Defensa Pasiva, órgano que debía proteger a la población durante los posibles bombardeos. Se elaboró una lista donde estaban ubicados los refugios, algunos de ellos se encontraban dentro de las fábricas más destacadas: Paduana, J. Torró, J. Galiana, así como los refugios de las calles de la Trinitat y de la Muralla, dentro de la fábrica de Tortosa i Delgado.

    En el centro de la Vila, nos encontramos con el refugio del Regall. Repartidos por todo el municipio nos encontramos con el refugio Pi i Margall, el de la Plaza de Manuel Azaña y el de las calles Gomis y Maians. Al comienzo del año 1938 la Junta decidió habilitar como refugio la bóveda que cubre el barranco de Sant Jaume.

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    En las construcciones de los refugios participaron docenas de obreros de la Brigada de Obras Municipales, y del colectivo de albañiles CNT-UGT, así como electricistas, carpinteros, transportistas…

    La falta de cemento y otros materiales imposibilitará la ejecución de los proyectos inicialmente previstos para la Plaza de Sant Domingo y Cantalar de la Bola. Los refugios fueron diseñados con la técnica “a cielo abierto y de hormigón”, pero fueron sustituidos por refugios de galería o de mina, menos seguros pero más baratos.

    La estructura de los refugios presenta una distribución en galerías con la típica entrada descendiente en escala o rampa. La mayoría no tienen una única dirección sino que se disponen formando ángulos. Hoy en día solo se pueden visitar los refugios del Regall y de Tortosa i Delgado. 05AFO LUIS BOTELLA_1  

    Los refugios no tienen un valor artístico, ni monumental y no es una obra de arte, pero forman parte del patrimonio bélico. Son los principales testimonios de protección de la población civil durante los bombardeos. Por otra parte, representan el esfuerzo colectivo y la solidaridad popular, dando paso a una importante transformación social durante los momentos más difíciles de la guerra.

    Estos testimonios son fuentes complementarias de las fuentes escritas u orales para estudiar las estrategias militares y el desarrollo general de la guerra, teniendo en cuenta la carga social.